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14/6/16

TEATRO ENTRE REJAS: Entrevista exclusiva con María Dutil que ha llevado junto a Lito Cruz y su equipo el proyecto más exitoso de teatro carcelario en Argentina



Si tratamos a las personas como animales cuando están en la cárcel, lo más  probable es que al salir se comporten como salvajes.





Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

El artículo 18 de la Constitución Nacional Argentina dice: "[...] Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, [...]". Lo que implica una contradicción insalvable ya que la privación de la libertad es de por sí un castigo terrible, el art. 18 es claramente una falacia; la realidad nos dice que las cárceles son lugares de castigo de todo tipo y que no son ni sanas ni limpias. Un pequeño paliativo a esta aberración es el teatro que, por excelencia, es el arte liberador de la imaginación, la mejor herramienta de resistencia a la represión carcelaria.

En el encierro el pensamiento es “rumiante” casi siempre sobre lo mismo: Cómo sobrevivir en ese infierno, si su pareja lo olvidará, si sus hijos lo odiaran, o como ganar la calle. El teatro humaniza, les da un lugar de dignidad, ayuda a poder pensar en algo distinto, a salir de la depresión y a poder imaginarse viviendo otra vida,  porque es la capacidad de vivir creativamente su propio presente, lo que le otorga la capacidad de inventarse un futuro diferente.

Que algunos elencos lleven sus presentaciones teatrales a instituciones carcelarias es algo realmente positivo, digamos que es el primer gran paso, pero lo siguiente es que enseñen su oficio a las personas privadas de su libertad, para lograr que trabajen en todas las artes que confluyen en el hecho teatral: dramaturgia, escenografía, vestuario, música,etc.
Ha habido algunas experiencias en países como Australia, Sudáfrica, Inglaterra, España e Italia, pero sin conexión entre sí y la mayoría de los emprendimientos fueron promovidos por artistas que trabajaron de forma independiente, casi siempre ad honorem o con algún pequeño subsidio estatal, de grupos religiosos o de fundaciones, de modo que, cuando por alguna razón ya no pueden seguir, al trabajar aisladamente cada grupo, todo se abandona y hay que volver a empezar. Es menester entonces que todos estos esfuerzos estén aunados, por ejemplo, como se ha hecho en EEUU o en Brasil, por universidades, que comparten sus logros, que confluyen en un esfuerzo conjunto de modo que ganan en sustentabilidad los elencos carcelarios y las ciencias sociales logran “atrapar” el conocimiento, la “experiencia de campo” de un modo significativo, para entender mejor las políticas carcelarias.

En Costa Rica se realizó en 2011 el “I Congreso Iberoamericano de Artes Escénicas y Visuales para el Empoderamiento en Derechos Humanos de Privados y Exprivados de Libertad” que logró conectar a grupos de teatro carcelario de Brasil, Ecuador, Costa Rica, Uruguay y España, pero desde entonces no ha habido noticias de un segundo congreso.  En Brasil se han dado dos proyectos promovidos por la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro, son "Cultura en la Prisión" y "Teatro Renacer" dedicados a integrar 4 presidios cariocas desde el arte teatral.  Pero la mayor experiencia internacional bajo control universitario tiene como protagonista a la profesora de la universidad de Michigan (EEUU) Ashley Lucas; ella se dedicó a estudiar los sistemas carcelarios desde que tenía 12 años, cuando su padre fue condenado a cumplir 20 años en prisión. Se ha doctorado en filosofía y desde 2011 dirige el proyecto de “Arte Creativo en Prisión” de la Universidad de Michigan, la mayor iniciativa para llevar arte a los centros penitenciarios en el mundo y estimular la creatividad de los internos, sobre todo el teatro, la representación artística que más “libera” a presos, asegura Ashley.

En Argentina existieron (y aún existen) varios intentos aislados basados en el esfuerzo y la voluntad personal de algunos artistas que obtuvieron importantes logros muy dignamente y con un mínimo o ningún apoyo. Pero sin dudas el mayor acierto en esta materia lo constituyeron Lito Cruz y María Dutil que trabajaron articuladamente sobre varias penitenciarias simultáneamente.

Para saber más sobre esta experiencia entrevistamos a quién dirigió todo el proyecto "Escenarios Carcelarios", la actriz, coreógrafa, bailarina y docente teatral María Dutil y esto nos dijo:

María, ante tanto cambio de políticas, lo primero que te tengo que preguntar es si sigue el proyecto tras el nuevo gobierno.

No, no seguimos. A nosotros a mediados de enero nos desvincularon. Nosotros estábamos contratados por el Ministerio de Justicia, eso nos permitía armar un equipo de trabajo, donde le pedíamos al Servicio Penitenciario Federal que contratara a los y las profesores de teatro y artistas para poder asistir a las cárceles y el proyecto pudiera ser. Pero al desvincularnos, esto desapareció todo, a pesar que pedí que, aunque yo estuviera desvinculada como directora general del proyecto, pudiesen seguir los profesores, porque llevábamos más de cinco años de trabajo. Cuesta mucho entrar a una cárcel, conocer a los guardias, a los maestros, a los mismos internos, entrar en confianza y que te respeten y que te esperen, digamos, todo un trabajo que habíamos ganado y cortarlo es realmente una pena; más allá de mi, de que yo no estuviera.

Hubo otros proyectos de teatro en cárceles pero que trabajaron aisladamente, desconectados entre sí, pero en cambio ustedes lograron algo que no se había dado nunca, que es articular el trabajo en 16 penales distintos simultáneamente.

Exactamente. Fueron 16 penales con todos los colores, digamos, mujeres, hombres, de alta seguridad o no.

¿Y cómo lo iniciaron?  

Es que previamente, con Lito Cruz hicimos una gira por todo el país actuando en las cárceles federales, conociendo a todos los directivos y luego al ser trasladados los directivos o los internos ya nos conocían de otros lugares, nos encontrábamos por ejemplo con alguien en Ezeiza que ya lo habíamos visto en Rawson y así hubo un “boca en boca” que sirvió y mucho para arraigar este proyecto. Hoy por hoy, yo me cruzo por la calle con muchos muchachos que ya están en libertad y por supuesto se acuerdan de todo lo que han vivido con nosotros y cuanto les sirvió.

Esta articulación permitió que ustedes lograran eso tan fantástico que fue “Bandidos rurales” que lo hicieron en distintos penales con diferentes elencos.

Sí, mira, en los 16 penales se hicieron 16 “Bandidos Rurales” con la misma temática que nos sugirió Pacho O’donell, que cuando yo le dije: " los muchachos ya quieren actuar, presentar una obra ¿cuál hacemos?" - él nos dijo:  - "para empezar, deberían tomar aquellos personajes que fueron los primeros habitantes de las cárceles argentinas" -  entonces tomamos a “Mate Cocido” “Bairoletto” “El Pibe Cabezas” “Martín Fierro” bueno, y entonces cada elenco, de cada cárcel, dirigidos por un director profesor que nosotros contratamos, armó esto durante 4 o 5 meses y después se presentó cuanto menos 4 o 5 veces en el mismo penal ante familiares y amigos, gente de teatro, periodistas como vos que hicieron notas y fue maravilloso. Después el segundo año hicimos el ciclo de humor con autores argentinos y en el último años se hizo “Los clásicos inmortales” con obras de Moliere, de Shakespeare y otros, una en cada penal, desde Romeo y Julieta, a Otelo, El médico a palos, y otras y cada vez con más entrenamiento. Ellos hacían la escenografía, la utilería, las canciones, guitarra, actuación, todo, hacían todo, porque la actividad teatral reúne prácticamente todos los rubros.

Claro,  el teatro como arte comunitario, porque el presidiario puede pintar solo o escribir solo todo un libro, pero el teatro es comunitario, lo lleva a interactuar con otro. ¿no?

Esto que decís es muy importante, porque ellos mismos decían que fuera del espacio de teatro, quizás no se saludaban con el mismo compañero, y que incluso muchas veces respetaban que hubiera un violador dentro del grupo de teatro, pero fuera de ahí ni lo saludaban.

Ahora es muy difícil esto sin apoyo del Estado, de Fundaciones o de las Universidades.

Mientras tuvimos apoyo del Ministerio fue un trabajo maravilloso y ante este nuevo gobierno yo plantee que, por favor revean esto, porque sin apoyo del gobierno… Incluso en el Servicio Penitenciario hay mucho reparo a que entre gente ajena, porque la cultura es ajena para ellos…  Pero no, no tuvimos más apoyo y es una verdadera pena e incluso ya en 2016, por mi cuenta y totalmente gratis dicté un taller de tango, donde les enseñé toda la música, las canciones, el lenguaje, la historia y les enseñé a bailar y llevé otras compañeras también bailarinas, que me acompañaron en forma gratuita para que ellos pudieran bailar, practicar, e hicimos una obra que se dio en la primera semana de abril y con eso cerré el ciclo, ya no me dejaron entrar más; directamente un día llegué y me dijeron que ya no tenía acceso a la cárcel. Una verdadera pena porque incluso yo me ofrecía a hacerlo gratuitamente porque yo veía que a los muchachos les hacía muy bien, que te esperan… Pero no, en este momento no tienen nada, ninguna actividad cultural.

Muy importante lo que ustedes han hecho, porque cuando una persona está privada de su libertad, se dice: “soy un preso”, “soy un delincuente”; pero cuando vos le sumas que se pueda decir también: “soy un artista” le permite pensarse desde un “yo diferente”  y entonces pensar desde ese “yo soy” un futuro también diferente.

Exactamente, ya dejan la etiqueta de preso, de delincuente, de paria, incluso, mira, yo les he armado el facebook a algunos y les pongo: Juan Pérez – Actor, o Bailarín, y eso hace que puedan pensarse distinto, cuando ya se imagina diferente, ¿querés ser médico? Vos podés llegar a ser médico. Pero si lo único que tenés en tu entorno es el delito, no te imaginas el ser diferente y lo que nosotros hicimos fue darles algunas herramientas diferentes de aquellas que los llevaron al delito. Yo le digo a la sociedad que está fuera de las cárceles que estos muchachos van a salir, no se van a pudrir entre rejas como muchos dicen, no es cierto, la mayoría sale porque cumple su condena, y cuando salgan tienen que estar mejor preparados y los de afuera, también tienen que estar mejor preparados para recibirlos bien y lo que nosotros hicimos fue ser ese puente entre el adentro y el afuera diferente. Y hace dos años pudimos crear el proyecto  “Teatro por la reinserción” con aquellos que salían en libertad y pudimos armar la obra “El cajero que fue hasta la esquina” con la que hicimos una larga gira con apoyo de la Secretaría de Cultura, el elenco era de 7 personas y participaban excarcelados y los pudimos acompañar; pensá que como sucede en las giras, compartís un mismo hotel, los viajes, cenábamos todos juntos como es en una gira, un verdadero equipo. También hicimos una obra infantil que la llevamos a escuelas y clubes, con elenco mixto de actores del teatro independiente y quienes aprendieron a actuar con nosotros en algún penal. Y el orgullo que sentían ante los aplausos o cuando algún periodista como vos le hacía alguna entrevista, los paraba distinto frente a sus propias familias. Y si bien seguimos con el proyecto  “Teatro por la reinserción” también nos quedamos medio a pata con eso porque ya no tenemos el contacto con los muchachos dentro del penal para que se puedan luego sumar. Esperemos que las autoridades puedan reflexionar y darse cuenta que esto sirve y si no es con nosotros que sea con otro equipo, pero esto debe continuar. Sólo necesitamos que nos abran las puertas de los penales, la financiación no es el problema porque inclusive me ofrecía a hacerlo gratuitamente, pero hasta ahora no pudo ser.

Me despido de María Dutil pensando que si no es el Estado, que sea alguna universidad, asociación de derechos humanos o fundación quien les pueda reabrir el camino. Gracias María por la nota y por el enorme esfuerzo que han hecho por llevar el teatro tras los muros. Quienes quieran contactarse con María Dutil y su gente lo pueden hacer por su página web: www.mariadutil.com.ar

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