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7/5/15

“Dínamo”, teatro en estado puro en Timbre 4


“Dínamo”
Idea y dirección general de
Claudio Tolcahir, Lautaro Peorotti y Melisa Hermida




Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Crítica e Investigación Teatral

Lo he dicho varias veces pero no me cansa repetirlo: Timbre 4 es una usina que no para, es un espacio vivo, donde creatividad y trabajo son “sístole” y “diástole” de un corazón que late enamorado del teatro.
Con “Dínamo” lo han hecho de nuevo; Tocachir, Perotti y Hemida, parieron una excelente composición escénica que transita distintos caminos de la teatralidad. Y hablo de composición porque la verdadera dramaturgia de esta obra está en la puesta, en la acción misma, el texto queda subordinado a una mínima expresión de sentido, y es que el teatro es primariamente acción y “Dínamo” es acción, es teatro en estado puro.

Tres mujeres perdidas en el camino, al igual que la casa rodante donde cohabitan, casi sin saberlo, un espacio común sin encontrarse. Sin embargo, un día se encuentran, se rozan, se incorporan, se registran como pueden y como cada una se ve. Y es en ese instante donde el delirio cotidiano estalla, se vuelve absurdo y pierde el sentido. O quizá lo encuentra.



El cuerpo de las actrices, el manejo preciso del espacio delimitado por una escenografía impecable, el diseño de luces y un inteligente acierto del recurso de “sonoridad” y música en vivo de Joaquín Segade, componen una historia de tremenda soledad, incomunicación y desencuentro, que sin abandonar el humor, conmueve a la vez que provoca y reclama la imaginación del público.

Y si se me permite una digresión; quisiera recordar que la actriz polaca Helena Modjeska en los principios del siglo XX se hizo popular entre sus seguidores por su estilo profundamente realista y altamente emotivo a la hora de actuar. Tanto es así que en los Estados Unidos, en una comida entre gente que no sabía nada, pero absolutamente nada de polaco, le pidieron que interpretara algún texto y luego de dudar unos instantes, ella comenzó a hablar pero en su idioma y logró emocionar a todos hasta las lágrimas en pocos minutos. Luego, cuando se apagaron los aplausos, ella agradeció y dijo que lo único que había hecho ante ellos fue recitar el alfabeto polaco. Y esto es posible, porque las palabras no son sólo sonidos, tienen alma y laten, por la emotividad y el gesto que le imprime quién las dice. De esta historia me acordé mientras veía, a mí cada vez más admirada Paula Ransenberg, interpretar de forma notable, a esa madre que no habla ni una sola palabra en castellano, pero que encausa de manera magistral toda la emotividad de la obra.

Cuando usted vea “Dínamo” en Timbre 4 – porque no puede dejar de verla – le remarco que debe estar muy atento a no perderse ninguna acción, ningún detalle, que no puede abandonarse sobre la butaca y esperar que el bocado llegue a su boca, debe poner en alerta sus sentidos y absorber todo lo que sucede. Le aseguro que saboreará buen teatro.

Tuve el privilegio de compartir la función con un grande de nuestra escena; Miguel Ángel Solá y esto es lo que me comentó sobre “Dínamo”  cuando le pedí su parecer sobre lo que juntos acabábamos de ver:


Mirá, la verdad es que me encantó! No te puedo hablar mucho porque tengo que reflexionar bastante sobre las cosas que sentí: La incomunicación, el dolor de vivir, todas esas cosas que la gente quiere hacer y no puede. Las tres están muy bien. Es una obra muy difícil de concebir, de hacer y de dirigir.

La Música y la sonoridad en vivo como un personaje más, ¿no?


Sí, van contando la historia a través de golpes de sonidos que en verdad no escuchas, que son el crujir de las almas, como van de ese letargo tan brutal al comienzo de la obra a una especie de hilo de esperanza, de comunicación, simplemente porque algo vivo ha ocurrido a través de toda esa mentira y toda esa ansia de amor y de pronto se tocan por una vez y alguien comprende que alguien sufre y se rinde ante el sufrimiento por la lejanía, porque en definitiva, las tres son tres despojos, y hay un tema que tiene que ver con la añoranza, con que uno se exilia a veces, voluntariamente de la vida, a veces involuntariamente, pero que termina siendo una forma de añorar todas las cosas que ha dejado escapar o que han quedado en su camino; tal es el caso de esta madre que lo único que muestra es ese pasaporte, escondida en esa casa rodante, al estilo de los refugiados. Es una obra que tengo que pensarla mucho; es muy bonita y se disfruta, en verdad se disfruta profundamente.



Ficha técnica artística:

Autoría: Melisa Hermida, Lautaro Perotti, Claudio Tolcachir
Actúan: Marta Lubos, Daniela Pal, Paula Ransenberg
Músicos: Joaquín Segade
Vestuario: Pepe Uría
Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez
Iluminación: Ricardo Sica
Fotografía: Sebastián Arpesella
Asesoramiento En Efectos Especiales: Federico Ransenberg
Asesoramiento en sonido: José Binetti
Asistencia de iluminación: Lucia Feijoó
Asistencia de vestuario: Camila Castro
Asistencia de dirección: María Garcia De Oteyza
Prensa: Marisol Cambre
Producción: TEATROTIMBRe4, Maxime Seugé, Jonathan Zak
Dirección: Melisa Hermida, Lautaro Perotti, Claudio Tolcachir

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