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8/4/15

Un logrado espectáculo de Carolina Adamovsky se presenta en El Portón de Sánchez


El Rostro Ajeno
De Carolina Adamovsky




Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Crítica e Investigación Teatral

A fines de 2005 se realizó en Francia el primer trasplante de rostro a una mujer que había quedado completamente desfigurada por su propio perro. Desde entonces, más de 30 trasplantes se sucedieron en distintos países, pero el debate científico y ético está muy lejos de cerrarse.  La propuesta de Carolina Adamovsky nos trae la historia de un hombre sin nombre, al que le han trasplantado un rostro ajeno. Él era retratista, sabía ver el alma en el rostro de la gente y hoy no se reconoce en el “rostro ajeno” que ahora le es propio. Con un texto inteligente y una puesta audaz, nos deja las preguntas, no nos propone ninguna respuesta y nos inquieta con un tema que deja en jaque conceptos primordiales, como la identidad, la ética, los límites de la ciencia y la relación del hombre con su entorno y con su propio cuerpo.

Está claro que Adamovsky no improvisa nada, no especula vanamente, se evidencia  en su dramaturgia una investigación profunda sobre el hecho científico y sobre las repercusiones sociales y psíquicas de quienes rodean estos casos tan singulares. No cae en ningún momento en golpes bajos y esquiva con éxito cualquier asomo al morbo que semejante historia puede provocar; su mirada es profundamente humana y absolutamente artística, es decir, estéticamente bella.

Se vale para eso de una puesta en escena tan arriesgada como creativa, con un uso equilibrado de recursos de multimedia, un desplazamiento muy marcado de los cuerpos, en tiempos lentos por momentos y que en precisas ocasiones se duplica en la pantalla, lo que le otorga una perspectiva al espectador muy distinta, pues le cambia la mirada, la que en esos instantes es doble, porque puede ver al personaje y al mismo tiempo aquello que el personaje ve, es decir,  una mirada que es propia y es ajena.

Adamovsky no está sola en este desafío, cuenta con un elenco sólido y talentoso; en el caso del personaje trasplantado, que antes del accidente era retratista y ahora desconoce su nuevo rostro, el actor Javier Acuña  logra resolverlo plenamente desde el cuerpo y la voz, detrás de una máscara neutra. Alejandra Flores debe transitar el espanto y la sorpresa de ser la viuda del donante del rostro, un personaje muy tenso que no termina de asumir cual es la realidad. Romina Moretto, que interpreta a la esposa del hombre trasplantado, se mueve entre el amor y la compasión, a ella le corresponde bastonear las escenas más emotivas. A Pablo Caramelo le toca el difícil rol de encarnar la voz ajena, una especie de relator omnipresente, indefinido, que por momentos habla desde la ciencia y por momentos desde la experiencia de la primera mujer trasplantada, un personaje neutro, impreciso y quizás sea por eso que parece ser la única pieza que falta terminar de ajustar en el conjunto.

Luego de la función hablamos brevemente con la dramaturga y directora de la propuesta y esto nos dijo Carolina Adamovsky:



La tuya es una obra que nos deja preguntas, que no pretende dar respuestas, ¿lo ves así?

Un poco sí. En verdad es un tema tan complejo que yo quería ponerlo ahí sobre el tapete y abrirlo. Un tema que sigue siendo muy experimental, que está en exploración. Fijate que es una operación que todavía no se hace en todo el mundo, son muy pocos los países que hacen trasplante de rostro, porque todavía es un tema complejo para las comisiones de ética

Tengo entendido que comenzaste a escribirla hace ya nueve años.

En verdad comenzó cuando vi la noticia en el diario, a fines del 2005, que me impactó tanto que en ese momento sentí que quería hacer algo con ese tema, porque me parecía que la ciencia había pasado un límite extraño y había mucho para decir.

¿Y en estos 10 años, donde luego se sucedieron cerca de 30 trasplantes, te fue modificando en algo aquel impacto, aquella idea original?

Sí, en realidad sí. Porque al principio el foco estaba más puesto en lo médico; parece ser que aquel primer trasplante se hizo un poco en secreto, porque la comisión de ética de Francia no había autorizado y lo hicieron igual, lo que abrió una polémica enorme,  y a mí me interesó mucho ese foco. Pero con los años, el foco se fue poniendo más en lo humano. En un principio la obra iba a llamarse “Híbrido” y ahora es “El rostro ajeno”  porque el enfoque su puso en que pueden estar sintiendo las personas que transitan esa experiencia.

Tengo entendido que es tu segunda obra en el doble rol de dramaturga y directora, ¿es así?

Sí, he trabajado mucho como actriz, como codirectora y demás, pero en el doble rol de autora y directora, sí, es la segunda vez.

¿Y te pelaste mucho con vos misma? Porque sucede que cuando uno dirige lo que escribió se hace más difícil definir el rol, si prevalece el texto o la puesta, ¿no?

Yo me siento mucho más directora que autora, yo vengo de la actuación, y con algunas de las personas del elenco trabajé con ellos como actriz, de modo que me siento más una directora actriz que autora.

¿Y qué tiempo les llevó de ensayo?

Un año y medio. Porque viste como es el trabajo en el teatro independiente, que es muy difícil coordinar plenamente los horarios.

¿Cómo te decidiste por la herramienta de la multimedia para contar mejor esta historia?

Tenía ganas de producir un distanciamiento del tema que no sea tan denso, para alejarlo del morbo, y tenía ganas de trabajar algunas técnicas propias del suspenso, recursos de la ciencia ficción, y se me asocio ese universo y me parecía que podía jugar con algunos recursos del cine, como son el plano de los detalles, mostrar lo que no se ve desde la escena en la imagen proyectada, jugar con la música y estos recursos del cine, para intercalar la situación dramática, matizarla y generar cierto suspenso a través del plano del detalle.



 “El rostro ajeno” es una muy buena propuesta de nuestro teatro independiente que podrá disfrutar plenamente. No confundir con la novela homónima del escritor japonés kóbó Abe; esta propuesta es netamente teatral y le sugiero fervientemente verla con amigos, le aseguro que el debate se prolongará por horas. La cita es en:

EL PORTON DE SANCHEZ
Sánchez de Bustamante 1034 (CABA)
Teléfonos: 4863-2848
Entrada: $ 120,00 / $ 80,00 - Sábado - 21:00 hs

Ficha técnica- artística
Autoría: Carolina Adamovsky
Actúan: Javier Acuña, Pablo Caramelo, Alejandra Flores, Romina Moretto
Actuación En Foto: Sergio Andel
Vestuario: Emilia Tambutti
Escenografía: Magali Acha
Iluminación: Claudio Del Bianco
Diseño sonoro: Lucas Fridman
Realizacion De Retratos: Adriana Bustos
Video: Gabriel Baigorria, Gonzalo Lema
Fotografía: Milos Deretich, Gaspar Iwaniura Lorge
Diseño gráfico: Daniel Roldán
Asistencia artística: Lorena Carrizo
Asistencia de dirección: Federico Milman
Producción ejecutiva: Zoilo Garcés
Investigación: Carolina Adamovsky, Gabriel Baigorria
Dirección: Carolina Adamovsky



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