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7/3/15

Un excelente trabajo de Savignone en Teatro La Carpintería


Ensayo sobre
La Gaviota
de Marcelo Savignone



 Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Crítica e Investigación teatral

Ensayo sobre La gaviota es una respetuosa y audaz búsqueda, tanto por los senderos de la obra original de Chéjov, “La gaviota”, como por “El cuaderno de Trigorin” de Tennessee Williams.  Esta propuesta de Savignone es la impertinencia de la creatividad que corre los límites de lo establecido, es la genialidad de Chéjov que no quiere ser sepultada debajo de una tradición y encuentra en Savignone una nueva expresión.

Todo un acto de coraje el de Marcelo Savignone; una vez más se atreve a demostrar que en teatro no hay nada que no se pueda hacer distinto.  Con el respeto propio de quien ama profundamente el material con el que trabaja, pone a los protagonistas y antagonistas (todos aquí lo son por igual) en una atemporalidad y geografía imprecisa, perfila una poética del cuerpo en movimiento y del espacio, que asiste y en mucho, a dibujar situaciones, a dejar desnuda el alma de cada uno de los personajes de Chéjov,  reverenciando siempre el texto.  Porque Savignone no hace lo suyo desfigurando a los personajes, desnaturalizándolos, no toma ese camino fácil de la falsificación, todo lo contrario, les otorga a los personajes de Chéjov otras herramientas expresivas, pero sus infelicidades nos rozan la piel, están ahí, son vívidas y nos interpelan.

Pero Savignone tampoco está solo en este desafío; cuenta con un elenco sólido, muy talentoso,  que se entrega a la tarea nada común, que impone semejante puesta en escena. Un esfuerzo enorme y un resultado fantástico. Siempre el cuerpo en movimiento exige una energía muy alta pero aquí la expresividad es una constante que nadie abandona. En varios momentos no es sólo una coreografía lo que aparece, es más que eso, es una “partitura del cuerpo” un lenguaje propio donde acciones, de absoluta cotidianeidad, de pronto transmutan en movimientos articulados con el conjunto de los personajes.

Desde el otro platillo de la balanza debo decir que no me terminó de convencer la realización escenográfica de Lina Boselli, no en su diseño, sino en cuanto a los materiales utilizados. Tampoco me convenció del todo la realización de Flavio Pagola de la gaviota, que creo necesitaría un poco más de elaboración y poesía propia, para que no espere tanto de la mano de quien la manipula.

Sobre su trabajo hablamos con Marcelo Savignone y esto es lo que nos dijo:

Para vos, Marcelo, siempre Chéjov es como un océano donde bucear y encontrar perlas nuevas y esta vez buceaste con una “linterna” para alumbrarte, me refiero a “El cuaderno de Trigorin” de Tennessee Williams. ¿Cómo fue ese encuentro?

Sí, en 2006 monté “El Vuelo” donde combinaba la estructura dramática de Tío Vania con La Gaviota, fue mi primer paso sobre este autor, (- el año pasado Savignone presentó también “Un Vania”  otra relectura del clásico de Chèjov- )  y después de 9 años me encontré con la mirada de otro gran autor, Tennessee Williams, a quien también admiro muchísimo sobre el mismo Chéjov, justo en el momento en que yo siento que cumplo un ciclo con mi investigación sobre Chéjov, aparece la mirada de Tennessee Williams para “perturbar” lo que yo comprendía sobre Chéjov, para inquietarme y cada vez que uno se siente inquieto, perturbado, en crisis, viene algo que tiene que ver con la acción en el teatro.

Pareciera que a medida que se va girando alrededor de la obra de Chéjov aparecen más y más perfiles, ¿no?

Sí, como en todo gran autor; como Shakespeare, a Hamlet se lo ha montado en malla de circo y en smoking, son autores que han visto la vida desde un lugar tan profundo, que uno, a lo largo del tiempo no puede dejar de pensar en las diferentes formas de observación que tiene la vida misma. Estas personas vieron con tanta profundidad que uno se acerca un poquito, algo, a esa visión extraordinaria de estos grandes autores.

En Chéjov me parece que hay una particularidad, y es que nunca se encuentra la felicidad, son todos personajes infelices, ¿no?

Sí, para mí es la gran problemática de Chéjov, tan presente y es por eso que me sigue movilizando este autor. Y él, de alguna manera, en su obra, manifiesta cuales son algunas de las causas de la infelicidad. Y hacer “La Gaviota” es una manera de cotejarnos con esos “por qué”

¿En La Gaviota esos “por qué” de la infelicidad pasan un poco por la creación, la imposibilidad de crear que padecen sus personajes?

Y hay algo ahí muy relacionado con la creación, con la vida y el arte, cuando se atraviesan, el teatro dentro del teatro, el metateatro en La Gaviota está muy presente.

Bien, vos le diste a esto una poética no sólo del cuerpo sino del manejo del espacio, tan arriesgada como exacta. ¿Cómo lo trabajaste? ¿Cuánto tiempo te llevó?

Un año. Por lo general mis procesos de elaboración son de un año de ensayo diario. Esa es la forma, bastante obsesiva, un trabajo muy meticuloso en la búsqueda de los movimientos.

¿Y, desde dónde se inicia el proceso? ¿Tenés primero la música que te parece que acompaña mejor? ¿Cómo es el ensamble?

En principio me documento bastante. Luego entro en una zona muy intuitiva, muy de lanzamiento, muy impulsiva, como tratando que el inconsciente se manifieste en la escena, como lo que hacía Bacon de manchar la tela y después definir el cuadro, de la misma manera, hasta que empieza a hacerse consciente, hasta que se transforma en hechos, deja de ser abstracto, empieza a ser cada vez más simple y concreto y a partir de ahí voy sumando capas, voy viendo que cosas están dentro de las reglas del juego y cuales están por fuera, y empiezo a construir la máscara de la obra, que va a permitir una revelación, una contramáscara.

Vos tenés también una intensa actividad docente, estamos comenzando la temporada, ¿Qué es para vos la escuela y cómo se contactan quienes se quieran acercar?

La escuela tiene una página que es www.marcelosavignone.com  Es un espacio de investigación, de mucha profundidad y yo tengo un rol, que es ayudar a que cada artista encuentre su camino, como ellos me ayudan a mí.


Me despido  de Marcelo agradeciéndole no sólo la nota, sino muy profundamente su inmenso trabajo de investigación, de elaboración y puesta, que es una de las mejores propuestas que hay para ver en esta temporada; más que recomendable, este trabajo es imperdible.

Marcelo Savignone desempeña su rol de docente desde 1998 dictando seminarios y workshops en España, Perú, Colombia, Chile, Inglaterra y Alemania. Se ha formado con maestros como R. Bartis, P. Audivert, C. Moreira, R. Sokolowicz, G Angelelli, G. Chame, A. Catalán, D. Casablanca y S. Rivero. También asistió a workshops dictados en Francia, Italia y España. Por su Estudio han pasado más de 1000 alumnos y forma parte del equipo docente del Théâtre Organic


Ficha técnica y artística
Concepción: Marcelo Savignone
Actúan: Maria Florencia Alvarez, Mercedes Carbonella, Luciano Cohen, Merceditas Elordi, Pedro Risi, Belén Santos, Marcelo Savignone
Vestuario: Mercedes Colombo
Escenografía: Lina Boselli
Iluminación: Nacho Riveros
Realización de objetos: Flavio Pagola
Video: Juan Cruz Bergondi
Fotografía: Cristian Holzmann
Diseño gráfico: Edgardo Carosia
Asistencia de iluminación: Luciano Cohen
Asistencia de dirección: Andrea Guerrieri, Juan Pablo Méndez
Prensa: Marisol Cambre
Producción ejecutiva: Silvia Barona
Colaboración artística: Alberto Castrillo Ferrer
Coreografía: Marcelo Savignone
Dirección: Marcelo Savignone

EN LA CARPINTERÍA
Jean Jaures 858 (CABA)
Teléfonos: 4961-5092
Entrada: $ 120,00 / $ 100,00 - Domingo - 20:30 hs - Hasta el 25/04/2015




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