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22/1/15

El Viento en Un Violín en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza


El Viento en Un Violín
10 únicas semanas para verla



Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

Luego de exitosas temporadas en Timbre 4 y de infinidad de presentaciones en festivales internacionales y giras por varias ciudades del mundo, El Viento en Un Violín agota localidades ahora en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza.

El Viento en Un Violín, nos habla esencialmente de los deseos y la familia,  pero como toda buena obra permite varias capas de lecturas; el amor, la soledad, la necesidad de existir en la mirada de los demás, son los andariveles por los que nos lleva el mismo elenco de “La Omisión de la Familia Coleman” y que encarnan aquí a dos mujeres que se aman y que harán cualquier cosa por un hijo, la madre de una de ellas y la madre de un padre involuntario y ese padre que no puede dejar de ser hijo y un psicoanalista inseguro que es desbordado por su paciente.

Que El Viento en Un Violín es otra de las genialidades de Claudio Tolcachir  y su gente, es algo que ya está fuera de toda discusión y sólo cabe preguntarse como logran estos alquimistas de la escena que las 520 butacas de la sala se liberen de golpe porque el público se pone de pie para aplaudir agradecido y con ganas de ver más, tal cual sucedió en infinidad de escenarios anteriores. 

Si intento descifrar algunos sortilegios, diré que esencialmente estos alquimistas se conocen muy profundamente, se entienden, se perciben, el intercambio de energías entre ellos es fluido, no compiten, se suman.
Diré que los espacios no sólo están delineados inteligentemente al servicio del desplazamiento de los actores; están incorporados a la esencia de cada personaje y eso es mucho más que una buena puesta.  Y  como ejemplo digo que el espacio escénico de la cocina es el mismo para la casa de Dora y sus hijas, como para la casa de Mercedes y eso no es por ahorrar escenografías, es porque la cocina no hace a la casa, hace al personaje, que es Dora. Otro ejemplo? Cuando usted vaya a ver la obra, preste atención en este sentido a Celeste y Lena; hay un espacio que les pertenece sólo a ellas dos; la cama. Pero en la cama de Dora en un momento hay un lugar también para su hijo Darío y no es en cualquier momento. El espacio  pertenece a la esencia más íntima de cada personaje.

Otro sortilegio es sin duda la frescura del texto, el manejo inteligente de la ironía, la capacidad de tensar las relaciones y relajarlas casi constantemente. Con el humor logran desnudar egoísmos, crueldades y bajezas sin caer nunca en lugares comunes. Manejan lo imprevisible como una constante, sorprenden y logran la risa pero justamente porque lo dicen “en serio” no caen en pretender hacer reír, no son gags, es la risa en estado puro brotando de un absurdo profundamente verosímil.

Y hay un sortilegio mayúsculo, que no se puede describir, que es el enorme talento actoral de este elenco; ¿qué se puede decir de Miriam Odorico o de Mimi Rodríguez? Alguien me podrá decir: “¡Ah, pero vos porque no te acordás  lo que era la Bozán, o Nely Lainez o la Campoy o  la…” Sí, me acuerdo, claro que me acuerdo y por eso me pongo de pie para aplaudir a estas genias.


Hágame caso; si aún no vio El Viento en Un Violín, vaya cuanto antes y si ya la vio, vaya de nuevo, le aseguro que volverá a disfrutarla como la primera vez. 




Ficha técnica artística
Actúan: Tamara Kiper, Inda Lavalle, Miriam Odorico, Lautaro Perotti, Mimi Rodríguez, Gonzalo Ruiz
Escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez
Iluminación: Omar Possemato
Fotografía: Giampaolo Samá
Asistencia de dirección: Melisa Hermida
Prensa: Marisol Cambre
Producción general: Maxime Seugé, Jonathan Zak
Dirección: Claudio Tolcachir

Funciones: Viernes 20hs | Sábados 22.30hs | Domingos 21.30hs
Paseo La Plaza | Sala Pablo Neruda | Corrientes 1660 | CABA
Entradas: Plateanet | www.plateanet.com | 5236-3000
En Facebook: El viento en un violín – Oficial



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