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3/10/14

En Teatro La Ranchería se presenta un policial ambientado a finales de la dictadura cívico militar


DOCE APÓSTOLES
De Santiago Garrido



Luego del éxito de “Llevo en mis oídos” con la dirección de Eduardo Meneghelli y dramaturgia de Santiago Garrido, el Taller de Montaje del Teatro La Ranchería, “Vamos a hacer un policial” nos ofrece ahora su segundo espectáculo; “Doce Apóstoles”

Santiago Garrido nos propone ahora un texto inteligente que desnuda los trágicos perfiles de una sociedad enferma de violencia a finales de la última dictadura cívico militar en Argentina. Una sociedad que donde se toca sale pus; curas abusadores, torturadores impunes, violaciones, corrupción, deslealtades y traiciones de todo tipo que envuelven al conflicto principal:

El pasado que siempre vuelve y exige justicia, reparación y memoria. Como viviendo dentro de un carrusel que nunca se detiene, la acción de la obra, transcurre en la Argentina de 1983, todavía gobernada por los militares, antes de las elecciones que ganará Raúl Alfonsín. Un cuadro pintado allá, en el 1600 (llamado Doce Apóstoles) por un cura Dominico que escapa de la Inquisición, discípulo de Giordano Bruno, es robado de la Catedral de Mendoza, en aquellos años de plomo y a partir de ahí, diez personajes intentarán recuperarlo por distintos motivos: un grupo de tareas que intuye que sus días de impunidad se acaban para siempre (¿?) y pretenden cumplir con sus superiores, la masonería instalada en el Ejército argentino; tres chicas abusadas que buscan su redención para limpiarse de aquella humillación y un cura inescrupuloso que quiere devolver ese cuadro al Vaticano para que el recuerdo de Giordano Bruno desaparezca para siempre. Misterios, asesinatos, culpa y una certeza: justicia y memoria que el pasado jamás se pueden borrar.

Garrido le otorga a cada personaje un monólogo breve, de cara al público, rompiendo la "cuarta pared" y así lo desnuda, lo evidencia en su pequeñez, al tiempo que involucra de manera directa a cada espectador con lo que está sucediendo sobre el escenario. También Garrido utiliza con sumo acierto el recurso de una especie de "Trujamán" que  media entre los espectadores y la escena, guiando al público por los vericuetos de la acción, personaje perfectamente interpretado por Camila Mingorance que resuelve con plasticidad corporal el desafío.  Una mención aparte para el trabajo actoral de Laura Oviedo que no desperdicia ni un instante para colmarlo de sentido dramático.
La dirección de  Eduardo Meneghelli  resuelve de manera impecable los espacios, lo que no es fácil, cuando 10 artistas comparten permanentemente un escenario no muy amplio, como es el del Teatro La Ranchería.

La cita con este buen teatro es los sábados a las 22.30 en Teatro La Ranchería, México 1152 (CABA) Reservas 4382-5862




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