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25/10/14

El teatro joven de Los Gascones en Andamio 90


“Frankenstein, la criatura sin nombre”
Versión Teatral a partir de la novela de Mary Shelley, con dramaturgia y dirección de Alfredo Martín.



“De repente, estando con los ojos cerrados, pero con aguda visión mental, vi aquella imagen que me hizo temblar. Ese fantasma estaba detrás de la cama, extendiendo su brazo hacia el hombre. En un estado hipnótico, vi al pálido estudiante de artes sacrílegas temblando frente al monstruo hecho por sus propias manos”
Mary W. Shelley

¿Cómo crear dioses sin construir demonios? ¿Cuál es el precio que deberemos pagar para prolongar la vida, en nombre de la ciencia?

Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

“Frankenstein, la criatura sin nombre”, es una inteligente propuesta basada en la famosa novela de Mary Shelley, con dramaturgia y dirección de Alfredo Martín.
En este nuevo trabajo que Martín lleva adelante con el Grupo de jóvenes actores, formados en la Escuela de Andamio 90, la idea madre es el juego de “teatro dentro del teatro”, es decir, que el teatro nos habla de sí, en clave de humor permanente, satirizando algunos de los tics más comunes del hacer teatral, y todo ocurre cuando una compañía teatral independiente decide montar “Frankenstein”, su nueva creación artística, e inician los ensayos de dicha obra en una sala de teatro. Durante el proceso, surgen dificultades y roces que, al obstaculizar el trabajo,  deben ser afrontados. Muy pronto, se agrega una misteriosa presencia que irrumpe desde el más allá, desplegando una extraña advertencia. Finalmente, se descubre la identidad de dicho espíritu y se revelan sus verdaderos propósitos.

En “Los Gascones” encontramos la oportunidad de ver en escena a quienes vienen “pidiendo pista” son actores y actrices sub21 que tienen mucho para decir. No se trata de una muestra de fin de curso teatral, es un trabajo absolutamente profesional, pero que conserva toda la frescura de quienes no tienen la obligación del éxito; se atreven, se juegan, se entregan, y como son auténticos, aciertan. Ya han presentado, en temporadas anteriores, diferentes propuestas basadas en otros clásicos de la literatura con autores tales como Gombrowicz, Collodi y Rostand y el grupo ya obtuvo dos nominaciones al Premio ATINA por su puesta anterior.
Pero para conocerlos un poco más, hablamos primero con Alfredo Martín y esto es lo que nos dijo:


En principio, Alfredo, contame algo más sobre “Los Gascones” ¿Cómo armaste este seleccionado sub21 de talentos?

Bueno, nosotros empezamos a trabajar con “Los Gascones” a partir del año 2010. Después de hacer la experiencia de “Detrás de la forma”  donde trabajamos con elencos mixtos, es decir, adultos y adolescentes, porque aquella obra trataba justamente sobre la inmadurez y era sobre un colegio secundario, dije vamos a trabajar con adolescentes y me gustó mucho la experiencia, me entusiasmé por la energía que ponían y como podían entregarse a investigar, a trabajar un material, sin tener por delante ningún límite que haga a la formación, que haga al prestigio, que haga al nombre, y entonces podíamos llegar más lejos en algún punto, porque no estábamos con actores que tengan algo que defender como un prestigio, una carrera, o lo que fuera, era tirarse a la pileta y poder indagar más profundamente sin tanto cliché. Primero hicimos una versión de Cyrano, después hicimos el año pasado “Niños de Madera” que eran los dos “Pinocho” el de Collody y el de Walt Disney, y los pusimos creando zonas de tensión entre los dos “Pinocho” y este año se me ocurrió que el material de “Frankenstein” cuya autora Mary Shelley tenía 18 años cuando lo escribió, podía ser el material apropiado – aunque por supuesto en 1813, cuando lo escribió, no existía el concepto de adolescencia – había algo de arriesgado y de visionario en el material, que me pareció que este elenco lo podía tomar. Lo traje, lo empezamos a leer y apareció esa zona que queda entre una obra acabada y una obra inacabada, como ellos, adolescentes que todavía no están absolutamente concebidos como personas adultas, y valorar desde ese lugar, lo inacabado, el proceso, la gestión, que a veces, es algo que queda fuera, y ellos se animaban a hacer ese ida y vuelta entre la escena completa y lo que son los antecedentes, las dificultades, y como se cuela lo personal con lo artístico, a veces suma, a veces resta y mucha veces se complementa.

Desde lo actoral, aún siendo muy jóvenes no les ahorraste desafíos, porque juegan escenas de violencia física, muertes en escena, entrar y salir de personaje, un manejo prolijo del espacio siendo muchos para habitarlo simultáneamente. ¿Cuánto tiempo de ensayo para llegar a este trabajo final?

Empezamos en abril o mayo del año pasado. Luego tuvimos un receso, porque nos pasó algo interesante; hubo muchos chicos del elenco que ingresaban a la universidad, entonces hubo muchos que desertaron por eso y tuvieron que ingresar otros al elenco, porque cuando ingresan a la universidad, esto es muy interesante, hay un planteo de los chicos y de sus padres, bueno ¿y ahora que voy a hacer? Y no todos resisten esa prueba, algunos pueden sostener su deseo de hacer teatro y seguir adelante, pero otros me decían me encanta el teatro pero ahora tengo que ir a la universidad o ir a trabajar y algunos eran muy buenos actores y quizás alguna vez vuelvan, y otros digan, bueno, ya está, fue una veleidad de la juventud y te lo cuento porque eso alargó un poco el proceso, pero así y todo fueron diez meses en total.

Se nota mucha energía de equipo; siendo vos un director experimentado, y por tus aptitudes profesionales como  psiquiatra y psicólogo, no te resultará difícil lograrlo, pero no es muy común en un elenco de 17 personas, encontrar armonía y sinergia creativa ¿no?

No es fácil, porque ellos también se encontraban un poco interpelados no sólo en sus condiciones artísticas, y de poder expresar cuestiones, sino que debían entender un material, que tiene toda una historia encima, porque no es que tomamos una historia desconocida, porque cuando uno se encuentra con una historia muy conocida, se encuentra con el tema de ver como tomamos ese material, para que la zona de encuentro, entre las  ganas de hacer teatro y lo que cuenta este material, produzca algo interesante.

Escapar un poco a la tradición, a lo conocido, para crear algo nuevo ¿no? 

Exactamente! Y ahí apareció la idea del más allá. Y surgió, como una especie de broma: - Lo único que falta es que aparezca Mary Shelley y nos diga que no le gusta lo que estamos haciendo – y si lo incorporamos? ¿Y por qué no?

¿Ir sumando la contingencia, de eso se trata?

Claro, de repente esa contingencia que apareció como un chiste, comenzó a tomar estructura ¿y si hacemos algo para convocar su espíritu? ¿y si se apodera del personaje de la asistente? Y ahí, investigando, creamos un proceso muy agradable, porque cuando en un material aparece un vértice interesante, un planteo que es conducente, el teatro en ese sentido se abre y te devuelve un montón de recursos y después sólo te resta elegir de lo que encontraste.

Y me parece muy interesante que les hayas dejado sus modismos, el idiolecto propio de nuestros adolescentes de hoy, su modo de expresarse.

Claro, eso en contraste con lo que es la escritura de Frankenstein, un texto abigarrado, con giros lingüísticos.

¿Acorde con este juego de teatro dentro del teatro, estar dentro y fuera de la obra?

Sí, porque ahí es donde el teatro se hace fuerte, en esa zona margen, donde entra y sale, entre realidad e irrealidad.

Antes de despedirme y agradecerle a Alfredo Martin su cordialidad habitual, le pido me permita incorporar a la entrevista a una de “Los Gascones” a Brenda Margaretic, como representante de sus compañer@s, porque tiene apenas 18 años y ya la vi actuar en otras dos oportunidades y siempre dueña de un desempeño impecable.

Contame, Brenda, ¿cuál es tu formación? Porque sos muy joven pero es claro que hay algo ya bastante asentado en lo que hacés.

Yo empecé a los 8 años en la Escuela de Hugo Midón, hice taller de actuación y cursé también comedia musical allí. Después a los 13 empecé a estudiar actuación aquí, en Andamio 90, y bueno, después hice algunos trabajos también con Alfredo Martín y otros trabajos de teatro independiente en otros lados.

¿Cómo te sentís trabajando con un elenco tan numeroso?

A mí me encantan los elencos numerosos, pero sobre todo cuando hay gente tan compañera, que es raro encontrar; somos todos muy amigos, si alguien no llega con algo, otro trata de ayudarlo, por ejemplo yo tengo dos escenas muy corridas y una compañera siempre me ayuda para llegar a tiempo; yo digo que es como mi segunda familia; es muy lindo trabajar así.

En esta obra te toca jugar escenas de violencia física, que no es fácil, ¿cómo te sentís? ¿Te ves segura en eso?

Yo siempre empiezo no muy segura, pero me sirve mucho apoyarme en mis compañeros con quién tengo que jugar esas escenas, y aquí estoy con dos monstruos, Tincho y Marcelo, nos miramos a los ojos y nos damos una conexión entre nosotros y es como que vamos juntos a ver qué nos pasa; a mí me encantan las escenas así, bien jugadas. 

¿Qué escena de esta obra disfrutas más?

Me gusta mucho hacer el momento de mi muerte por ejemplo.

¡Ah, bueno! pero morir en escena es una de las cosas más exigidas para cualquier artista del escenario.

(Ríe) Sí, no me preguntes por qué, pero disfruto mucho esas escenas donde hay que laburar de otra manera, más comprometidamente, porque nunca estuve cerca de la muerte, entonces como no sé cómo será, debo trabajar la desesperación, la angustia y es difícil transitarlo, intento ver que podría ser morir y que se vea real, por eso, esas escenas tan lejos de mi vida cotidiana me divierten mucho más.

Me despido de Alfredo y de Brenda y antes de salir de Andamio me quedo mirando una fotografía que hay allí de Alejandra Boero, fundadora de Andamio, y me voy pensando en  “La Boero” Ella nos dejó mucho más que una sala y una escuela; nos legó un compromiso con el escenario que se mantiene intacto con artistas que piensan, trabajan y sienten así. Nuestro teatro no sólo tiene un excelente presente sino un muy buen futuro. La cita con “Los Gascones” es todos los domingos a las 19 hs. en el Teatro Andamio 90 Paraná 662.  Entrada $80 (Descuentos a Estudiantes y Jubilados)
Reservas: 4373-5670

“LosGascones” son
Facundo Buggiani, Emanuel Debeljakovic, Camila Del Río, Luciana Diaz, Juan Marcelo Duarte, Sebastián Ezquerra, Franco Luque, Mara Malamud, Lucas Marenco, Brenda Margaretic, Lucila Monauni, Alberto Rosatto, Martín Savo, Fernando Silvestri, Florencia Suarez Varady, Julieta Lucila Varela y Bianca Vilouta Rando - participación especial de la actriz Laura Calderón.
Asesoramiento Escenográfico: Alejandro Alonso
Diseño Escenográfico: Elisa Samoilovich
Iluminación: Los Gascones
Música Original  y Efectos Sonoros: Gustavo Twardy
Vestuario y Utilería: Ana Revello
Maquillaje: Ana María Arias
Imágenes y Videos: Ignacio Verguilla
Diseño Gráfico: Gustavo Reverdito
Entrenamiento Corporal: Armando Schettini
Asistente de Dirección: Luciana Bava
Asesoramiento Artístico: Marcelo Bucossi
Dirección:  Alfredo Martín
Prensa: Silvina Pizarro.


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