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5/8/14

Timbre 4: de Boedo al mundo. Entrevista con Claudio Tolcachir

Claudio Tolcachir: 
“Estar en estado de construcción es el lugar más cómodo para mí.” 



Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

En medio del naufragio del 2001, Claudio Tolcachir entendió que la salida no era Ezeiza; había que juntarse y seguir haciendo teatro, la realidad no le iba a robar los sueños. En la misma casa en que vivía, un PH por pasillo en la calle Boedo, creó un nuevo espacio teatral que llamó “Timbre 4” para que nadie se confunda tocando el timbre a otro vecino. Comenzó dando clases y allí presenta "Jamón del Diablo", versión propia de la obra "300 Millones" de Roberto Arlt. Luego, convoca a un grupo de amigos y durante un año ensaya de 12 de la noche a 4 de la madrugada, su obra "La Omisión de la Familia Coleman" y allí la estrena en el 2005. Los espectadores formaban fila en la calle, algunos vecinos se quejaban, más de una vez intervino la policía por denuncias de ruidos molestos. 
La omisión de la famila Coleman

Hoy,  "La Omisión de la Familia Coleman" fue vista por miles y miles de espectadores en más de 20 países, traducida a 8 idiomas.  Obtuvo decenas de premios internacionales. Fue Invitada de honor en varios festivales.  Otras obras posteriores de Tolcachir, como “Tercer cuerpo” “El Viento en un violín” o más recientemente  “Emilia” transitan el mismo destino. 
“Timbre 4” pudo comprar el galpón lindero sobre la calle México, que dejó una fábrica de sillas quebrada en el 2001 y así, ampliar su espacio. “Timbre 4” es un prodigio que no para de crecer. “La omisión de la familia Coleman” sigue deslumbrando en Paseo La Plaza y la crítica ya no la considera como un obra teatral sino como un fenómeno que habrá que saber explicar. “Emilia” conmueve al público más exigente función tras función y agota todas las entradas. Hablamos con Claudio Tolcachir y esto nos dijo:
Emilia
Claudio; cuando yo visito Timbre 4 me parece que se mueve; que es un espacio que está “vivo” siempre hay algo que está sucediendo o que está a punto de suceder. ¿Cómo podemos definirlo? ¿Cómo una “Usina”?
Alizia
Ojalá, sí, eso es lo que debe ser y creo que lo es. Desde adentro es difícil darse cuenta, pero sí, yo siento allí una energía muy efervescente, muy productiva y de recambio generacional. Hoy ves allí “Alizia” una obra de Melisa Hermida, con un elenco que es la camada más joven de alumnos de Melisa en la escuela de Timbre, y ella a su vez, que fue alumna mía,  hoy genera con sus alumnos un movimiento muy creativo y es así como yo aprendí. Una “usina” como decís vos, de intercambio generacional y de mezcla de edades, de actores con mucha trayectoria junto a los nuevos, que sea un cruce muy serio en el trabajo pero muy  placentero de creación y producción. Este año hay 3 montajes que son egresados de la escuela, damos espacio para pasar del estudio y la investigación a la realización de una obra de teatro, y tener que hacer funciones, trabajos de producción, tener buenas y malas funciones, empezar a tener el oficio.
Vos le diste a través de Timbre 4 al teatro Independiente una proyección internacional que nunca antes había tenido, porque durante la dictadura cívico militar, grandes artistas metieron nuestro teatro en las maletas y lo mudaron con ellos al exilio, pero lo mudaron, vos le diste proyección internacional.
No, es que a uno le tocan épocas; nosotros, con Veronese, con Daulte, con Spregelburd, justo nos tocó una época donde Europa miró mucho el teatro independiente argentino por su calidad y por el tipo de producción, porque ellos que venían de un teatro con muchos recursos se conmovían con un teatro “pobre” en algún punto, pero muy creativo y muy potente. Hubo una proyección sí, pero no fuimos nosotros solos.
Bien, entiendo tu posición, pero la verdad es que yo tomo artículos periodísticos de Europa, de España principalmente, trabajos de investigación y demás y cuando tratan de entender el fenómeno del teatro independiente, el punto de referencia ineludible es siempre “Timbre 4”
Sí, eso es verdad. Lo que pasa es que para ellos fue muy fuerte. Y para nosotros también; era la primera vez que íbamos a Europa, imaginate … Pero en ellos había mucha curiosidad, ¿cómo hacen para hacer esto? Y para nosotros era absurda la pregunta, es lo más fácil del mundo; nos juntamos con la gente que queremos y empezamos a generar cosas, pero para la estructura de producción de ellos, tan compleja, tan “protegidos” no se les ocurría el trabajar en cooperativa, sin cobrar, como para nosotros es normal.
Y ahí brota una contradicción: ¿está bien trabajar sin cobrar? ¿Está mal la postura de ellos que no se juntan si no cobran? No es tan fácil de definir; yo hice muchos encuentros, muchos reportajes hablando de esto y no quiero que me tomen como bandera de que al teatro no hay que darle plata porque los grupos se arreglan igual. Nosotros nos arreglamos igual porque es nuestra historia, porque el teatro independiente en Argentina siempre fue así, porque si no hacíamos eso no hacíamos nada, pero el punto de vista de ellos es otro y en el medio se están perdiendo logros importantes. Yo aprendí con Alejandra Boero, vos que la conociste, viste lo que era, un toro, no paraba y lo que yo aprendí más de ella es que aquello que era necesario hacer se hacía; vos, si querés hacer teatro no esperes nada que venga de afuera, tenés que hacerlo vos, buscate el lugar, tira paredes, lo que sea necesario. Yo lo aprendí así y me funcionó siempre. Estar en estado de construcción es el lugar más cómodo para mí. 


Hay en la plaza teatral porteña un promedio de 700 funciones por fin de semana, pero el 80%  no supera los 40 espectadores. Es cierto que cualitativamente nuestro teatro es fuerte, pero ¿para qué público?  ¿Cómo se crean nuevos espectadores?

Hay un público de teatro independiente más numeroso que en muchos otros lados, por supuesto que te diría, que creo que ya los conozco a todos, porque cuando vamos mucho al teatro es así, pero también hay quienes vienen de Uruguay a ver teatro independiente, eso es algo positivo. Después, a mí, generacionalmente, me toca la responsabilidad de inventar la forma de que se acerque un público nuevo, que por ahí, hoy no se siente invitado, que le parece que se puede aburrir, que el teatro no lo incluye, y esa es una tarea nuestra, yo me la paso yendo a charlas a universidades y demás y entendí que hay algo que es personal; así como el teatro es cuerpo a cuerpo, y con tal que vengan 4 nuevos y esos 4 traigan otros, yo tengo fe que si vienen se van a enganchar. Es nuestra tarea, cuidar el público que tenemos, que es muy exigente y convocar un público nuevo.
Hay muchos jóvenes que se inician, que buscan su camino, que sueñan con esta profesión maravillosa de la actuación; para terminar  te pido dos o tres palabras para ellos, ¿qué le dirías?
No estés en un lugar donde te maltratan. La opresión, el psicopateo, eso no sirve para nada; no te quedes ahí.

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