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6/7/14

Díptico kafkiano en Teatro del Borde


La Metamorfosis y El Proceso
Impecable propuesta doble de Alfredo Martín



Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

Las dos creaciones más populares de Franz Kafka “La Metamorfosis” y “El Proceso” hoy tienen en la cartelera porteña, dos excelentes puestas separadas por un breve intervalo en “Díptico Kafkiano” que los sábados a las 22, con el auspicio de la República Checa, se presentan en el Teatro del Borde de Chile 630, de la experimentada mano de Alfredo Martín.
Con 15 artistas en escena, las dos obras representan, realmente, un trabajo enorme de investigación, de adaptación y finalmente de realización para poder llegar a semejante propuesta. 
Sinceramente no se en cuantas partes del mundo puede un teatro independiente proponer semejante desafío y superarlo con la formidable solvencia con que está hecho este trabajo.
Alfredo Martín, director, dramaturgo y actor, nos tiene gratamente acostumbrados a excelentes adaptaciones dramáticas de clásicos de la literatura, no nacidos originalmente para el escenario, pero cuando supe, muy tempranamente, que estaba trabajando en llevar a escena estas dos genialidades de Kafka, me dije, “en que lío se metió”, aún sabiendo de su talento para la tarea. Porque ya hubo en otros años, por otros artistas, otros intentos y no fueron muy felices y hacerlo conjuntamente los dos títulos, parecía demasiado ambicioso. Fueron pasando los meses y cuando no me llagaban noticias, pensé que había desistido. Pero no, vuelve a superarse a sí mismo y nos otorga esta nueva oportunidad de decir que nuestro teatro independiente es incomparable.




Un párrafo aparte para el elenco que encara este doble desafío, porque todos demuestran oficio y solvencia, pero quiero detenerme en dos, porque son artistas de apenas 18 años pero con un futuro muy prometedor: Iván Vitale, realiza un trabajo de expresión corporal impresionante, cuando interpreta a Gregorio Samsa, el hombre que se transforma en bicho. Brenda Margaretic, en los dos roles que lleva adelante, cuenta con tal sentido de verdad escénica, de concentración y manejo del tiempo escénico, que es admirable.



Con Alfredo Martín hablamos luego de la función y esto nos dijo:


Dicen que saber elegir es saber renunciar. Hay capítulos en “El Proceso” por ejemplo, la del Pintor Titorelli, que no está en tu adaptación, pero visto el trabajo final sobre el escenario, veo que tampoco hacía falta. ¿Cómo se hace para elegir 20 páginas y renunciar a otras 200?

Bueno, te puedo contestar desde lo general y desde lo particular. Desde lo general, en un primer encuentro, en una versión, es interesante – me parece a mí – ver aquellas cosas del texto que pueden contener la estructura en sí mismas y quedarse con esas cosas, habiendo imaginado las escenas adecuadas. Desde lo particular, esta escena que vos mencionas del pintor del tribunal, está al servicio de narrar el tema del imaginario, de la enorme apariencia, de la jerarquía de intocable que tiene la justicia, que funciona como una pintura, a la cual no se puede acceder y como en toda la producción de Kafka se cierra como un enigma, pero fundamentalmente está en juego la apariencia. Entonces, si yo podía jugar en la obra, con el tema de la apariencia, de las vanidades, esa escena podía no estar porque el teñido de lo vano, de lo superfluo, podía estar a lo largo de toda la obra, no era necesario poner justo esa escena que hacía pié ahí. Esto es desde un punto de vista de estructura, de forma, pero desde el punto de vista de los tiempos, al intentar hacer un díptico, no quería hacer una obra que se extendiese demasiado, de modo que eso también es algo que influye desde afuera de la obra pero que tiene que ver con el formato.

¿Por qué un díptico y no dos obras inconexas?

Yo quería que le gente se pudiera llevar este juego, entre “La Metamorfósis” esta primera obra acabada, brillante, publicada, que le aportó felicidad a Kafka en sus principios como escritor y “El Proceso” esta última obra, inacabable, que planteaba más que brillos, opacidades u oscuridades, y la relación enorme que tienen ambas obras. Como si una fuera el negativo de la otra, como si una hablara a nivel familiar de esa diferencia bestial que es Gregorio, que luego de convierte a nivel social, a nivel macro, en Joseph K. Entonces, creí que una hora en cada una de estas obras, para jugar ese contrapunto estaba bien y quizás, más tiempo, podía agobiar al espectador.

Ahora, en tu adaptación, están estos dos personajes que como investigadores, que rompen “la cuarta pared” y agregan tu interpretación como psiquiatra y psicoanalista del mundo kafkiano, que resulta muy enriquecedora para el espectador. ¿Cómo nace la idea de ese agregado?



Esto tiene que ver un poco con el inicio del proyecto, que nace cuando nosotros viajamos a Praga con la obra “Detrás de la forma” y visitamos el Museo Kafka. Entonces, todos quedamos impresionados y nace un poco la idea de “los investigadores” opinando, agregando puntos de vista críticos, y de alguna manera, estableciendo un puente entre lo artístico y el espectador. Pero es una interpretación posible, una de tantas. Hoy la obra kafkiana te llega por análisis, ensayos, comentarios, críticas… dicen que es una de las obras que más ha promovido escritos en todas las disciplinas.

Bien, ahora hay una segunda etapa que es llevar esto a escena. Son 15 artistas trabajando los mismos en ambas obras. ¿Fueron ensayando juntos los dos textos a la vez?


Sí, es interesante la pregunta, porque había que conseguir un lenguaje en común y que a su vez mantuviera cierta particularidad para cada una de las obras. La primera tiene más un desarrollo aristotélico, de principio, desarrollo y final. La segunda tiene más una forma de “tren fantasma” como un laberinto interminable, en donde entran y salen distintos personajes que remiten a Joseph K, acumulando en un sentido de lo ineludible, de eso que lo aguarda, y el costo de salir de ese laberinto es la propia muerte. En el primer caso que es circular, el círculo se cierra sobre sí y deja a uno de sus integrantes fuera, que es la familia, habiendo eyectado al miembro que lo afectaba en su condición.

¿Qué tiempos les llevó de ensayo todo este trabajo?


El año pasado, desde marzo a noviembre, que terminamos un primer material  y este año arrancamos en febrero, ya con la idea de ponerla en escena en un mes. Y le vino muy bien, ese tiempo de vacaciones, porque es mucha información y se fue asentando y yo estaba sorprendido porque pudieron retomar con todo el trabajo muy interiorizado.




Ficha técnica artística
Sobre textos de: Franz Kafka
Dramaturgia: Alfredo Martín
Actúan:
Cinthia Demarco, Nicolás Fabbro, Guillermo Ferraro, Daniel Goglino, Rosana López, Brenda Margaretic, Pablo Mingrino, Victoria Rodriguez Montes, Eduardo Peralta, Eduardo Pérez, Gustavo Reverdito, Mariano Scovenna, Gabriela Villalonga, Ivan Vitale, Natalia Vozzi
Músicos: Cinthia Demarco, Mariano Schneider Madanes
Vestuario: Ana Revello
Escenografía: Alfredo Martín, Alejandro Mateo
Iluminación: Leandra Rodríguez
Realización de escenografía: Cinthia Chomski
Realización de objetos: Ana Revello
Musicalización: Mariano Schneider Madanes
Fotografía: Daniel Goglino, Gustavo Reverdito
Diseño gráfico: Gustavo Reverdito, Ignacio Vozzi
Asesoramiento coreográfico: Armando Schettini
Asesoramiento artístico: Marcelo Bucossi
Asistencia de dirección: Iñaki Bartolomeu, Samanta Fasson
Prensa: Silvina Pizarro
Dirección: Alfredo Martín

DELBORDE ESPACIO TEATRAL
Chile 630 (CABA)
Teléfonos: 4300-6201
Web: http://www.delborde.com.ar
Entrada: $ 100,00 - Sábados - 22:00 hs

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