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13/4/14

Disculpe las molestias ocasionadas

SE SUSPENDE LA FUNCIÓN
NO HAY MAS LOCALIDADES



Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Crítca e Invest. Teatral

La noche de ayer, 12 de abril, fue una noche ventosa y fría, poco propicia para salir, que no convocaba a cenar temprano, en casa, antes de la función y salir después, o cenar más tarde en algún restaurante luego de ver teatro, de modo que no fue una noche fácil para los elencos ni para el público. No obstante, recibí un llamado en mi celular de una pareja amiga, con la clásica pregunta: ¿qué nos sugerís para ir a ver esta noche?  Un par de horas después me llaman nuevamente para decirme que la  función sugerida por mí, se había suspendido por falta de público. Miro mi reloj y veo que aún faltaban 15 minutos para la hora en que esa función debía comenzar; mi amigo me confirma que sí, pero que en boletería le dijeron que, como no había reservas previas, media hora antes de iniciar la función la suspendieron y se fueron, directora y elenco. Traté de recomendarle otra sala también por San Telmo, donde se encontraban, pero mi amigo me dijo: - No, mirá, mejor, quería ver si me sabés decir dónde podemos ir a escuchar jazz y tomar un par de whiskys después de cenar, ahora que cerraron Jazz & Pop.

Existen en la plaza teatral porteña no menos de 600 funciones por fin de semana, pero esto no alcanza para afirmar que tenemos aquí una cultura teatral fuerte,  porque conocemos que más del 80% de esas funciones no superan las 80 localidades vendidas; menos de 48.000 en su total. Pero, por otra parte, vemos que hace pocos meses, en un ciclo dedicado a Teatro Abierto en la TV Pública, cada obra emitida promedió los 2 puntos de audiencia, es decir 180.000 espectadores  para ver teatro por TV. Se dirá, claro, que Teatro por Tv no es Teatro, pero ésa es otra discusión.

Lo que quiero plantear aquí, es que hay un público potencial (viendo teatro por Tv) que no se acerca a las salas. No superar una media de 48.000 espectadores por fin de semana  entre todas las propuestas, nos tiene que llevar a preocuparnos y a pensar que al poco público que sí tenemos hay que cuidarlo más, y al que no tenemos hay que convocarlo a nuestros escenarios de alguna manera más interesante. 

Un poco más de respeto alcanza para empezar a mejorar; si un espectador no consigue ver la función porque las localidades se agotaron o porque fue el único que se acercó a la sala, se lo debe recompensar de alguna manera, algún responsable del elenco debe estar para darle, al menos, las explicaciones del caso con la mayor amabilidad y ofrecerle localidades con alguna opción de preferencia  para otras funciones. Lo importante es que nadie que salió de su casa con la intención de ver teatro, vuelva de un show de jazz. 

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